sábado , 20 enero 2018
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Diego Flores: “El ajedrez me acompañó toda la vida”
Diego Flores es Gran Maestro Internacional de ajedrez y acaba de coronarse hexacampeón argentino.

Diego Flores: “El ajedrez me acompañó toda la vida”

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En 2008 alcanzó la categoría de Gran Maestro Internacional. Esta semana se coronó hexacampeón nacional. Participó de seis Olimpíadas y cinco Mundiales. Además, da clases de esta disciplina a chicos de San Luis.

Cuando era chico, Diego Flores hacía varios deportes. Su padre era entrenador de tenis por lo que él también lo practicó, pero también hizo fútbol en el Club Jorge Newbery, básquet en Los Indios y Ciclista, y taekwondo con el profesor Chug Chan Keh. Fue así hasta que tuvo una lesión importante que le impidió por un tiempo continuar con esas actividades.
Entonces se dirigió a la Escuela Municipal de Ajedrez y el gusto por esta disciplina se convirtió rápidamente en una pasión
“Me enganché enseguida –recuerda Flores– y fui largando todo porque lo único que quería hacer era el ajedrez, iba de lunes a viernes desde las 3 de la tarde hasta las 8 de la noche, desde que abría hasta que cerraba”.
Aquel entusiasmo de sus primeros tiempos no se apagó nunca y fue el que lo llevó a ser uno de los ajedrecistas más importantes, alcanzando en 2008 nada menos que la categoría de Gran Maestro.

“El ajedrez está presente en mi cabeza todo el tiempo”.

Sus inicios
Flores nació en las Islas Canarias. Por aquellos años, sus padres, oriundos de Junín, estaban trabajando circunstancialmente en España, pero cuando Diego tenía cuatro años regresaron a nuestra ciudad y vivió en el barrio El Picaflor hasta sus 25 años.
Hizo la primaria en la Escuela N°2 y la secundaria en el Nacional.
Su padre jugaba al ajedrez entre amigos y le enseñó el juego a Diego cuando éste tenía unos seis años. Fue a sus nueve cuando comenzó en la Escuela Municipal, que en ese momento dirigía Celso Risolo, en donde dio sus primeros pasos formales dentro del deporte.

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Su carrera
“Enseguida empecé a competir y a viajar”, recuerda Flores. Tanto fue así que tenía menos de once años cuando fue, sin sus padres, a un campeonato Panamericano en Brasil y a su primer Mundial, que se disputó en Hungría.
Desde entonces no paró de participar en certámenes y viajar. “Para mí fue muy importante el apoyo de mis padres, que me hayan dejado viajar a otros países a una edad tan corta habla de su confianza. A veces también me acompañaban. Viajé mucho desde muy chico”.
Sus triunfos y la conquista de diferentes torneos hicieron que fuera creciendo dentro del Ranking Elo de ajedrez. Primero fue Maestro FIDE (de la Federación Internacional de Ajedrez), ya en el año 2001 alcanzó la categoría de Maestro Internacional y, finalmente, en 2008 se consagró Gran Maestro Internacional.
“Los títulos se consiguen haciendo una determinada cantidad de puntos –explica Diego– compitiendo en torneos contra otros grandes maestros. En general se hace en tres partes, o sea que hay que tener tres torneos muy buenos para alcanzarlo. Una vez que se obtiene el título de Gran Maestro te queda, nunca te lo sacan”.

“Para mí fue muy importante el apoyo de mis padres, que me hayan dejado viajar a otros países a una edad tan corta habla de su confianza”.

Entre los torneos que destaca en su carrera, menciona el Campeonato Argentino como uno “muy importante”. De hecho, esta semana se coronó hexacampeón de esta competición.
Flores también hace hincapié en “el hecho de haber jugado seis olimpíadas, que es una competencia muy gratificante para cualquier jugador porque es un equipo que representa al país”. Desde el año 2006 participa de manera ininterrumpida de esta competencia que se hace cada dos años. “Es una de las competencias más lindas de jugar”, insiste Flores, y agrega que “lo mismo sucede con el hecho de haber clasificado a cinco mundiales”.
Entre sus abiertos preferidos, está el de Mar del Plata, que lo ganó dos veces, o el PROAM en donde se coronó otras cuatro, y el abierto de la Legislatura de Buenos Aires, donde se llevó el premio máximo en dos oportunidades. También menciona el Torneo Zonal Sudamericano, clasificatorio para el Mundial, que ganó dos veces; y los Continentales, en los que pudo compartir el primer puesto en un par de ediciones.

“Estoy muy contento de poder vivir de lo que me gusta”.

Clases
Flores residió en Junín hasta sus 25 años, cuando se fue a Buenos Aires.
Actualmente, vive del ajedrez, no solamente compitiendo sino también dando clases. “Hoy en día represento federativamente a San Luis y, además, trabajo con ellos dando clases para chicos de allá”, comenta.
Sus alumnos son más bien avanzados y están en competencia. “Me gusta dar clases –afirma– pero al mismo tiempo es lo que me permite sostenerme económicamente porque sólo de la competencia es difícil. Es raro que, en Argentina, un ajedrecista no dé clases”.

El ajedrez
Como quedó dicho, la pasión sigue intacta. “El ajedrez es algo que me acompañó toda la vida, llevo más de 25 años haciéndolo”, dice Flores, para luego ampliar: “Siento que está conmigo día a día y está presente en mi cabeza prácticamente todo el tiempo. Y la verdad es que estoy muy contento de poder vivir de lo que me gusta”.
Y al momento de pensar su carrera de cara al futuro, quien fuera durante muchos años columnista de Democracia, concluye: “No suelo proponerme metas a largo plazo. Trato de jugar lo mejor que pueda, me apasiona hacer esto, no me veo haciendo otra cosa. Siento que no va a cambiar en adelante, me veo jugando, viajando, haciendo esto que es lo que me gusta”.

Fuente: diariodemocracia

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