martes , 21 noviembre 2017
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Por su estímulo, el ajedrez es una actividad beneficiosa

Por su estímulo, el ajedrez es una actividad beneficiosa

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La palabra del psiquiatra Pablo Richly, director del Centro de Salud Cerebral.

Es complicado explicar dónde o cómo actúa la práctica del ajedrez en el cerebro, ya que éste es un órgano complejo. El problema de la analogía de pensar al cerebro como un músculo que ejercito cuando estoy pensando tiene varias fallas, ya que no trabaja de la misma manera. Por eso, en general, más que observarse un aumento del tamaño, lo que se produce es la agilización de ciertas conexiones y redes. Obviamente, algunas regiones pueden estar más relacionadas que otras con determinadas áreas del cerebro, como por ejemplo el lóbulo frontal en lo que respecta a la concentración y planificación.

Como en cualquier actividad, cuando se practica ajedrez se desarrollan ciertas capacidades, como la de atención y la de analizar problemas complejos en diferentes escenarios posibles (funciones ejecutivas). Pero entrenar estas aptitudes no quiere decir que se traducirá en una mejora global.

Algo similar sucede con lo observado en el entrenamiento físico. El entrenamiento de un velocista no lo transformará de forma automática en un mejor maratonista (resistencia aeróbica) o levantador de pesas (fuerza). No hay evidencia clara de que el entrenamiento de una función cognitiva se transfiera de forma automática a otras. No se “generaliza” esa mejora.

Sucede lo mismo con la memoria. Hay quienes entrenan la memoria hasta tener una capacidad prodigiosa de recordar una increíble cantidad de datos, pero sin que esto signifique que sean más inteligentes que antes.

No es concluyente de acuerdo a la evidencia que la práctica del ajedrez mejore el rendimiento escolar o haga a las personas más inteligentes, así como tampoco es concluyente que no lo haga. Sí podemos decir que es una actividad beneficiosa por su estímulo específico, así como por la motivación y satisfacción que puede producir. Y también a nivel psicológico, por el ejercicio que implica sobre el control de impulsos, regulación afectiva y de la ansiedad.

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Obviamente que esto es siempre en un contexto en el cual la actividad no entre en conflicto con los intereses de quien la practica. La actividad más beneficiosa puede ser contraproducente si se realiza en forma forzada, ya que la única garantía es la del aburrimiento y la frustración.

Sí es claro que los beneficios que se observan con el ajedrez están relacionados con las horas de práctica. Es difícil ver algún impacto con menos de 30 horas de práctica y éste no necesariamente perdura en el largo plazo.

La búsqueda del Santo Grial hace que perdamos la perspectiva, ya que subestimamos los beneficios al exagerar las expectativas. Por lo cual, si tienen la esperanza de aprobar el próximo examen de matemáticas jugando un par de partidas de ajedrez, lamento desilusionarlos. Háganlo, pero por las razones adecuadas, que son muchas y muy buenas.

Fuente: clarin

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