lunes , 25 septiembre 2017
Inicio » Artículos » Mijail Tal, la música apasionada del ajedrez
Mijail Tal, la música apasionada del ajedrez
Xulio Formoso: Mijail Tal [1]

Mijail Tal, la música apasionada del ajedrez

90 Lecturas

El que fuera más joven campeón mundial soviético, Mijail Tal (1936-1992), nació con un defecto en su mano derecha en la que le faltaban dos dedos, por este motivo jugaba con la izquierda y solía ocultar su diestra. No obstante, eso no fue óbice para que tocara el piano. Entre sus favoritos estaban Sergei Rachmaninov (1873-1943) y Piotr Ilich Chaikovski (1840-1893).

Precisamente el excampeón mundial Gari Kasparov declaró sobre Tal, el ajedrez y la música: “era como un gran pianista, Tal sentía en las puntas de sus dedos las debilidades de la posición de sus rivales” sosteniendo que “no calculaba largas variantes, simplemente las veía”.

Son curiosas las referencias musicales de Tal ya que otros dos compositores rusos fueron grandes aficionados al juego. Dmitri Shostakóvich (1906-1975) fue probablemente el último de los grandes compositores clásicos del siglo XX además de un gran pianista. También era muy aficionado al ajedrez.

Pero el músico más seguidor del juego fue Sergei Prokofiev (1891-1953), quien como Shostakóvich, sufrió en su obra represalias de Stalin. Más que un simple aficionado era un gran amante del ajedrez, autor entre otras numerosas obras del Concierto para piano nº 3 escrito en 1921, el ballet Romeo y Julieta(1936) o el cuento infantil Pedro y el lobo (1934) además de realizar la música para dos películas, Alexander Nevski (1938), e Iván el Terrible (1943-45) ambas del director Serguei Eisenstein (1898-1948), por cierto, nacido en Riga y de origen judío como Tal.

En 1937, Prokofiev jugó una partida con el violinista David Oistrakh (1908-1974) un duelo del que se hicieron eco incluso las revistas soviéticas de ajedrez de la época y que terminó en tablas. También conoció al campeón mundial José Raúl Capablanca (1888-1942), al que llegó a ganar una partida.

Leer también:  Phiona Mutesi, una historia real para quienes han perdido la esperanza

Letonia reivindica hoy la figura de Tal, quien fue llamado, entre otros apodos, el Mago de Riga, el brujo de RigaLa LlamaEl hechicero, el pirata de Riga, el genio de Riga aunque siempre fue conocido por su nombre familiar, Misha. En la capital báltica donde nació y estudió Literatura está enterrado, en concreto, en su cementerio judío y hay un monumento en su recuerdo.

Fue el jugador más joven en conseguir el campeonato del mundo, 23 años, en 1960, aunque luego Kasparov lo consiguió con 22 en 1985. Tal solo estuvo un año como campeón ya que Mijail Botvinnik(1911-1995), le venció en 1961 en la revancha a la que tenía derecho, según la normativa existente entonces.

Ganó seis veces el campeonato soviético (1957, 1958, 1967, 1972, 1974 y 1978), el primero en 1957 con solo 21 años siendo el más joven de la historia soviética.

Las estadísticas de Tal con un total de más de 2900 partidas son: 1263 victorias, 1321 tablas y 331 derrotas; con un promedio de 65,3 %. Tuvo dos rachas únicas de partidas sin derrotas, 86 partidas seguidas sin perder, de ellas 47 victorias, desde julio 1972 a abril de 1973 y 95 partidas -46 victorias- entre octubre de 1973 y octubre de 1974

Jugó toda su vida –sus últimos torneos casi dos meses antes de morir fueron en España, en Sevilla y Barcelona- e iba a representar a Letonia –que obtuvo la quinta plaza- en las Olimpiadas de Manila de junio de 1992, de hecho falleció tres días después de finalizar el torneo. Torneos de homenaje a su figura se celebraron en Riga en 1995 y Moscú en 2006.

Leer también:  Deysi Cori gana el Continental Femenino 2016

Fue un gran fumador –de dos a tres paquetes de Kent diarios- y bebedor empedernido. Aunque la relación de ajedrecistas grandes bebedores necesitaría un capitulo propio, sí citar varios incidentes, como en 1966 en La Habana cuando se escapó de la concentración y acudió a un night club recibiendo un botellazo en la cabeza –no le afectó, ya que consiguió 12 de los 13 puntos posibles-; el incidente que tuvo en Reikiavik en 1988 cuando se durmió y tuvieron que llevarlo a su hotel. También se menciona que ganó el campeonato del mundo de ajedrez rápido en San Juan de Terranova, Canadá en 1988 –donde participaron Karpov y Kasparov- en estado de embriaguez. En torneos solía mezclar té con vodka.

Este mal vivir, y a pesar de sus anteriores ingresos hospitalarios –en uno de ellos le hizo compañía Fischer, hay una foto donde se ve a ambos jugando una partida en la cama- y advertencias médicas, le llevó prematuramente a la tumba, con solo 55 años, aunque días antes se escapó del hospital para jugar una partida de ajedrez rápido de la que era especialista.

Aparte de gran creatividad, tenía un juego audaz y de ataque, un ajedrez combativo, lleno de fantasía, de variantes insospechadas, de sacrificios inesperados y no cedía tablas sino era necesario, no lo hacía por compromiso como se observa en jugadores actuales.

Poseía un gran sentido del humor, ya que consideraba el ajedrez una diversión; por su calidad humana, es uno de los ajedrecistas más queridos de todos los tiempos, “ningún artista o músico es indiferente a las reacciones del público”, ya que consideraba el ajedrez, “ante todo un arte”.

Leer también:  Donald Trump ignora el ajedrez de su propio país

En su día declaró, no obstante, que no pensaba continuamente en el ajedrez, de ahí que en una partida ante su compatriota Eugeni Vasiukov –aún vive, con 84 años- tras casi una hora, sacrificó un caballo para obtener una posición ganadora, citando que recordó la poesía infantil de Korney Chukovski (1882-1969) ‘Qué difícil debe ser sacar un hipopótamo de un pantano’. Es la famosa anécdota del hipopótamo.

También pronunció una frase que quedó en los anales de la historia ante todos aquellos que quieren prohibir el milenario juego: “Si prohibiesen el ajedrez, probablemente me haría contrabandista”.

Fuente: periodistas

Compartir: