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La nueva generación de jugadores artificiales de ajedrez no sólo aplasta a humanos sino a otras máquinas

Los nuevos motores de juego basados en redes neuronales dominan aunque el veterano Stockfish consigue arañar la victoria en la “superfinal” a 100 partidas.

La superfinal de la 14ª temporada del Top Chess Engine Championship, el mundial de jugadores artificiales de ajedrez finalizó con una apretadísima victoria de 50,5 a 49,5 a favor del ganador de la pasada edición, Stockfish. El motor tradicional de ajedrez más potente del mundo que remontó durante las últimas 50 partidas arrebatando un parcial de 4 victorias frente a 1 derrota, rodeadas 45 empates.

Su rival, el poderoso Leela Chess Zero, un nuevo tipo de motor programado para que aprenda a jugar a ajedrez por su cuenta a base de jugar una cantidad cuasi infinita de partidas contra “clones de sí mismo”, conocido como redes neuronales. La apretada derrota de Leela y la aparición de Komodo MCTS en el torneo han sido las claras revelaciones, y señalan el comienzo de una nueva era de ajedrez artificial.

Stockfish ganó por la mínima, pero parece que será el fin del dominio de los motores no-neuronales

“Stockfish ganará este pero seguramente sea su última alegría. El año que viene Leela será suficientemente fuerte como para derrotar a Stockfish y marcará el fin de los motores estáticos con conocimientos de partidas predefinidos.” explicaba un Maestro Internacional durante una de las partidas de la superfinal. “El futuro pertenece a los motores de redes neuronales, le guste a los aficionados a Stockfish o no”.

Y es que en el mundo de los motores artificiales también hay forofos. Cada motor, cada variante y versión, tiene un estilo propio que se deja ver a lo largo de las miles de partidas que dejan grabadas en los registros públicos. Leela Chess Zero es una variante de Alpha Zero, el motor de ajedrez creado por DeepMind, la filial de inteligencia artificial británica de Google. Estas redes neuronales solo conocen las reglas del ajedrez, no reciben bases de datos ingentes de partidas. Simplemente mejoran poco a poco jugando contra versiones de ellos mismos, apuntando qué funciona y qué no. Una versión de prueba y error al ritmo del rayo, que queda lejos de las bibliotecas de partidas que formaban el “cerebro” de Deep Blue en los años 90.

En tan solo cuatro horas de entrenamiento en aislamiento, Alpha Zero alcanzó un nivel similar a Stockfish

Stockfish, el motor más popular del siglo XXI, creado en 2008, había dominado de forma relativamente cómoda las últimas versiones de estos campeonatos y es usado por los grandes maestros para entrenar. Hasta que llegó Alpha Zero, el “abuelo” de Leela, en 2017. Durante su primer enfrentamiento, Alpha Zero humilló a Stockfish con 28 victorias, 72 empates y ninguna derrota. Desde entonces Stockfish ha mejorado lo suficiente como para imponerse por la mínima en este mundial.

Hace tiempo que los humanos no tienen nada que hacer contra estos motores. Solamente Magnus Carlsen, el campeón mundial noruego y que es considerado de forma unánime el mejor jugador de todos los tiempos, sería capaz de aguantar eventuales embestidas de Alpha Zero y sus variantes durante algunas partidas. Empatar varias incluso.

Aunque Carlsen nunca se enfrentó a Kasparov en su apogeo, ni a Fischer, pocos dudan que el dominio del noruego sobre el ajedrez actual —un juego mucho más maduro que durante los 70— sería capaz de derrotar a Fischer si se inventase una máquina del tiempo. Similar a saber si Messi es mejor que Pelé o Maradona. Nunca sabremos la respuesta, pero la intuimos. Carlsen admite que Kasparov “es el mejor jugador de todos los tiempos” por su largo reinado en los 80 y los 90.

Los humanos quedaron ampliamente superados por estos motores artificiales hace tiempo

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